Termine de darme cuenta que todo el viaje que acompaña a las emociones, recoge los recuerdos, toca las pieles, escucha las voces, que mira a lo lejos, que busca entre los pensamientos, se despeina con las emociones, tiene un final, trata de una sola cosa: conocer a una persona.
A ti mismo.
Me inclino y pienso, no siento.
Solo veo pasar las fotografías en mi mente, los personajes, las situaciones, los momentos. Son solo recuerdos.
Todo para descubrir que en todo momento algo nos sorprenderá, una palabra, una mirada, una decisión, un error, la incomprensión o la incomunicación. Un grito o un silencia, pero siempre será una acción que no esperábamos.
Y, ¿cómo no va a ocurrir esto? Si hasta nosotros mismos nos engañamos pretendiendo conocernos al mirarnos al espejo. Como parte de una rutina, levantarnos, cepillarnos, maquillarnos, alabarnos, cuando en realidad pasan los días sin detallar en verdad quien esta enfrente con esa cara que se mueve a nuestro antojo.
Agosto 2009
SandraD.






